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Dureza de Corazón-El Gozo del Evangelio

 

Les compartimos el tema sobre los desafios y retos que afectan al pueblo hispano y hacen

endurecer el corazon hacia la apertura de la fe.

El Gozo del Evangelio

No se olviden que este y todos los viernes a la 1pm CST transmitimos el programa “El Gozo del Evangelio” a través de Radio Maria Houston. Siempre compartimos con ustedes temas para su formación en nuestra fe católica. Las maneras más fáciles de escuchar es a través de las aplicaciones para tu teléfono inteligente.

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¡Bendiciones!

Tenemos disponible el archivo de varios programas pasados aquí:

 

El Gran Autor de la Catequesis es el Espiritu Santo

Queridos hermanos en Cristo:

Nos dice San Pablo en la Carta a los Romanos: “el amor a Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros”. Esto que es palabra de Dios es algo muy cierto, porque nos asegura que el amor de Dios ha llegado a nuestros corazones por la gracia del Espíritu Santo.

Por ello mi saludo a todas las delegaciones que están aquí presentes, y me uno a esta alegría que los acompañará a lo largo de varios días, incluido ese momento tan especial con el Cardenal Darío Castrillón. Unidos en la oración y unidos en la reflexión durante estos días, podremos valorar experiencias en el camino recorrido junto a nuestros Pastores. Les reitero mi agradecimiento y les doy la bienvenida.

Nos dice el Santo Padre que el gran autor de toda catequesis es el Espíritu Santo, que con sus palabras y sus gestos de amor actúa en nuestros corazones explicándonos las escrituras y aplicándolas a nuestra vida; y para ello se sirve del magisterio, de la enseñanza de la Iglesia.

En ese sentido, el Papa dice que debemos buscar en el catecismo de la Iglesia Católica, un texto de referencia para una catequesis renovada en las fuentes vivas de la fe; recordemos que ese catecismo tan maravilloso es el que el Santo Padre nos ha regalado como un don especial.

Y en la primera lectura del Libro de los Hechos, se dice que al llegar el día de Pentecostés estaban todos reunidos en un mismo lugar, como ahora en esta Santa Misa, y de repente se produjo un ruido del cielo, y cada uno de los allí reunidos escuchó hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua.

Piensa que el Espíritu Santo quiere hablarte de las maravillas de Dios en el corazón de cada uno, y por ello busca esa transformación del mundo como dice el lema del Encuentro; una transformación que sólo se operará si dentro de tu corazón se produce la conversión.

Si te identificas con Cristo, entonces escucharas esas maravillas de Dios para aplicarlas en tu alma, en tu familia, en tu comunidad, para tus hijos, y así encontrarás respuestas a todas tus ansiedades, a todas tus preocupaciones; porque será el mismo Espíritu Santo quien obrará en esos silencios que conmueven.

Madres, padres, hijos, qué maravilla es que la catequesis tenga esa prioridad para todos, y sobre todo en la familia, verdaderos corazones del amor de Dios, hogares donde las maravillas de Dios toman forma de enseñanza, de catequesis del ejemplo, de testimonio vivo. Porque no hay catequesis si no hay ejemplo de la oración juntos, ejemplo del aprendizaje, de la cruz, del perdón.

Y justamente en el directorio de la catequesis se dice: “entre los elementos que componen el patrimonio cultural de un pueblo, el factor religioso y moral tiene una particular importancia”. Y es que en la cultura actual hay una permanente difusión de la indiferencia religiosa, porque son muchos los que hoy en día se desentienden de esta íntima y vital unión con Dios, o la niegan de forma explícita.

Es lo que se llama el secularismo, que consiste en tener una visión en la cual el hombre y el mundo se separan de su Creador y de su Padre, y no necesitan de Dios. No es algo que uno desee, pero se logra meter en nuestras vidas, en la familia y en las costumbres del pueblo, disolviendo el mensaje de Cristo.

No dejemos que ello ocurra, defendamos la fe de nuestro pueblo, defendamos la dignidad de nuestros sacerdotes, defendamos la dignidad del Estado religioso, defendamos la dignidad y el servicio de los Pastores. No permitamos expresiones de falta de respeto a la Iglesia, que buscan que el pueblo pierda la confianza y el amor a los religiosos, los sacerdotes y los Pastores. La carga no es ligera, lo sabemos, pero con la ayuda de ustedes y de Cristo, conservaremos ese rico patrimonio de nuestro pueblo católico peruano, esa presencia viva de Cristo.

Esta es la misión primordial de la Iglesia: anunciar a Dios, ser testimonio de Dios en el mundo, dar a conocer el rostro de Dios y su designio de amor y de salvación a favor de los hombres, tal como Jesús lo reveló. Y para preparar a esos testigos, existe esta catequesis familiar, para que cada uno de ustedes sea Cristo que pasa por las escuelas, por los barrios, y para hacer ello tienes que tener a Cristo dentro de ti.

Para eso tengo que respetar aquello que Dios nos ha dado, los sacramentos; por ejemplo, el bautismo es la puerta de entrada a esa vida en Cristo, mientras que la eucaristía es la que permite a Dios habitar en nosotros y nosotros en él.

También tenemos el sacramento de la reconciliación, en donde el Señor perdona lo que yo no perdono; porque a veces nosotros no nos perdonamos, pero él perdona siempre en el sacramento de la reconciliación.

El sacramento del matrimonio, es aquel en donde el Señor garantiza un vínculo para toda la vida con su presencia, por eso es misión primordial de la Iglesia anunciar a Dios. Y el evangelio de hoy nos dice que cuando el Señor se presentó a los discípulos, les dijo “paz a vosotros”, y los discípulos se alegraron al ver al Señor.

Pues yo lo que he visto al llegar aquí es ese gozo, esa alegría de estar junto a Jesús en la eucaristía. A los apóstoles les paso igual, porque los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Por ello, vamos a pedirle a Jesús esa nueva experiencia de redescubrir más hondo a Cristo, no sólo en su divinidad, sino también en su verdadera humanidad. Busquemos el rostro de Cristo en el hermano, en el joven, en el niño, en el anciano, en el enfermo de toda condición y toda situación social y cultural; busquemos con los ojos de la fe el rostro de Cristo, y así tendremos esa maravillosa comunión.

Por eso, es urgente promover y ahondar una auténtica eclesiología de la comunión, para que la luz de la unidad brille al latir nuestros corazones al mismo ritmo del corazón de Cristo y del corazón del Papa Juan Pablo II. ¿No es verdad que al mirar al Santo Padre te animas a ser mejor?, pensemos entonces en la bondad y entrega del Papa.

Recuerda el pasaje del evangelio, cuando hablan de un siervo bueno y fiel; porque el Papa ha sido fiel en lo poco, y por ello entra en el gozo del Señor. Entonces, estas palabras se las dedicamos al Santo Padre con todo amor.

Que esa unidad de nuestros corazones en Cristo se refleje junto al Papa, junto a nosotros, sus obispos, y los sacerdotes, religiosas, religiosas, y todos los animadores dentro de esa metodología de la catequesis familiar, para que seamos miembros del único Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia Católica.

En este año del Rosario, pongamos en las manos de la Virgen María esta oración, la favorita del Papa. Busquemos en el Santo Rosario ese medio para impulsar la catequesis familiar los 25 años próximos, muy unidos a María, Madre de la Iglesia.

Que Dios los bendiga a todos

Así sea.

 

 

*  *  *

Monseñor Juan Luis Cipriani

Cardenal Arzobispo de Lima (Perú)

Homilía del Domingo, 9 de febrero de 2003

El Pescador y El Hombre de Negocios-Cuentos con Valores

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Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos.

El pescador respondió que sólo un de poco tiempo.

El americano luego le preguntó ¿porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado?

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El americano luego preguntó ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo?

El pescador dijo, “duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida “placentera y ocupada”.

El americano replicó, “Soy un MBA de Harvard y podrá ayudarte. Deberás gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrás comprar varios botes y eventualmente tendrás una flota de botes pesqueros.

En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrás, hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora.

Deberás controlar la producción, el procesamiento y la distribución.

Deberás salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarás tu empresa en expansión”.

El pescador preguntó, ¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso?

A lo cual respondió el americano, “entre 15 y 20 años”.

“¿Y luego qué?”

El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte.

“Cuando llegue la hora deberás anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

“Millones… y ¿luego qué??”

Dijo el americano: “Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos”.

El pescador respondió: “¿Acaso eso no es lo que tengo ya?”

MORALEJA
Cuantas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos.
La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.
“Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejaron ver las estrellas”
LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO!

 

Fuente: padrenuestro.net

Preparing for the New Curriculum

On October 11 we hoisted the anchor and set sail on our journey to implementing the new archdiocesan curriculum based on the Catechetical Framework for Lifelong Faith Formation.  We briefly reviewed the Framework and talked about the process in moving from Framework to Curriculum and defined what constitutes curriculum resources.  We introduced the concepts of the Big Idea and the Essential Question and heard from one of our pilot parishes who has implemented the Childhood Curriculum in stages and moved into full implementation this catechetical year.

 

The question is, “What have YOU done to prepare your catechists for implementation of the Childhood Curriculum for Fall 2017?”  Let me remind you of some great action steps that can be taken this Spring:

  • Share the instructional videos (5 min. in length) with your catechists. These can be found on the website:  catecheticalresources.org under the Systematic Catechesis tab.  Remember the password is: holy spirit  (all lower case and a space between)
  • Offer the catechist module: Introduction to the Framework.  You can contact Debbie Jones to get a list of certified facilitators and the scheduling of that module.
  • Share the BIG IDEAS with your catechists
  • Register for Part 2 of our curriculum in-service on March 29th. Bring one or two of your key childhood-level catechists to this in-service with you, provided they have viewed the instructional videos and taken the Intro to Framework Module.

 

Work is continuing on the development of the curriculum for Early Childhood and Younger Adolescence.  We will keep you informed.

“Because Jesus” – Guiding Principles for Implementing the New Framework Curriculum this Fall

By Amy Auzenne, MSW

DRE, St. Edward Catholic Church

 

Hey PCLs, I’ve got a great idea.

Starting now, let’s all re-write our parish faith formation curriculums to include the learning targets from the Catechetical Framework for Lifelong Faith Formation.  While we’re at it, let’s design a scope and sequence that uses profound, age-appropriate questions to frame those learning targets in a way that is easy for our catechists to use. And let’s all use the same curriculum so that no matter where a family attends in our archdiocese, the content of their religious education will remain consistent.  Oh, and let’s get it all done in time to implement in the fall.

Luckily, someone had this bright idea a few years back and beginning in fall 2017, all parishes in the Archdiocese of Galveston Houston will begin to implement a new faith formation curriculum for grades 1-5.  As a pilot parish, St. Edward was fortunate to begin using this new curriculum before it was introduced to the archdiocese as a whole.

After two years, we have seen some wonderful results:

  • The quality of religious education happening in our classes each week has improved. Students are better able to retain what they are learning from week to week, and from month to month.
  • Our catechists are enthusiastic about their ministry. They want to share what they are doing with each other, with their parents, and with the parish.
  • Most importantly, the Holy Spirit is at work! We have seen some remarkable “Holy Spirit moments” in our classes as students engage and want to share what they are learning.

I know that many of you are anxious about this new curriculum.  You may be feeling overwhelmed, anxious, or even annoyed.  You are worried that your catechists will be confused – all this talk about “curriculum” when most of them are not trained as educators.  You have questions – does this mean we won’t be using textbooks anymore? (No)  Can I still use my favorite books and resources? (Yes) Why me, Lord? (Because He asked, and you said yes.)

The Office of Evangelization and Catechesis has planned a professional development day on March 29th  to answer many of these questions.  But for now, I wanted to share with you some of the principles that have helped us through the transition at St. Edward:

 

Principle 1: “Because Jesus”

Consider this:

We’ve all had that day.  You know the one.  It was that one Confirmation retreat when you found out that those kids had been drinking in their cabin.  Or when that one parent cornered you in the parish hall to complain about the requirements for sacrament preparation.  Or you had to tell someone that you could not baptize their dog (true story).

Everyone who works in parish catechesis has at some point asked themselves some variation of this question: Why am I doing this?  And, if you decide to remain in parish catechesis it will inevitably be because you found some variation of this answer: Because Jesus.

Jesus Christ is the heart and center of everything we do as catechists.  The General Directory of Catechesis puts it this way: “The definitive aim of catechesis is to put people not only in touch, but also in communion and intimacy, with Jesus Christ.” The goal of the new framework curriculum is to ensure that every program, every class, every interaction intentionally connects our students to the person of Jesus Christ.

Then do this:

  • Attend the PCL Professional Development Day on March 29th to learn more about the new curriculum and/or view the informational videos available at catecheticalresources.org  How could this new curriculum help your students, parents, and catechists encounter Christ through the faith formation program at your parish?

 

Principle 2: Go Together

Consider this:

A proverb says, “If you want to go fast, go alone.  If you want to go far, go together.”  As PCLs, most of us have at one time or another suffered from Superman / Superwoman disease.  Don’t let this be one of those times.  Put down the cape!

For this implementation to be successful, you will need a team of people who are excited by and committed to the vision of Christ-centered catechesis at your parish.  There are people at your parish who want to help you.  Let them.

At St. Edward, we started by offering several “Come and See” events, where parents and catechists could learn more about the new curriculum and ask questions.  From those meetings, we were able to identify several catechists that wanted to be part of our implementation team.  These “lead catechists” helped by talking to their peers about the new curriculum and sharing their success stories with them.

Then do this:

  • Think of your catechetical team. Who seems open to new ideas and willing to try new things? Invite them to be part of a team to help implement the new curriculum at your parish.  Be sure to tell them that the goal of the new curriculum is not to “fix” what they are doing wrong; rather, this is a way to expand on their good work by intentionally placing Christ at the center of your ministry.
  • With your team, plan and schedule a few events to introduce the new curriculum to parents and catechists. At these meetings, emphasize the things that parents and catechists are already doing well and then explain how this new curriculum can help build on those successes.

 

Principle 3: Take a Strengths Perspective

Consider this:

As a young married women, I remember confessing to my mother-in-law that I was anxious at the thought of baking my first turkey for Thanksgiving that year.  She asked me, “Can you bake a chicken?” Yes, I said.  “Then don’t worry about it,” she assured me. “A turkey is just a big chicken.”

In other words – people tend to learn new skills based on what they are already doing well. While this new curriculum is certainly no turkey, it might help your catechists to think of it as just a new way to continue the good work they are already doing.

Then do this:

  • During your next prayer time, ask the Holy Spirit to help you name the gifts and graces already present in your program. Then give thanks to God for them!
  • At your next catechist meeting, tell your catechists what they are doing well. Together, consider how this new curriculum could help them do those things better.

 

Principle 4: Empower, Encourage, & Support

Consider this:

To be successful, catechists must understand that they are part of a ministry team.  Even the Lord himself chose twelve men to help him accomplish his earthly mission! At St. Edward, we use an email program to send updates, articles, and encouragement to our catechists.  We have also used social media to set up a virtual community where catechists can ask questions and share ideas.

Of course, online sharing does not take the place of meeting to pray and learn together.  Offering formation that is rich, engaging, and inspiring means that catechists will look forward to these meetings and are more likely to attend. Details such as designing an attractive flyer, setting up a prayerful environment in the room where you are meeting, and personally inviting catechists to attend are just as important as finding a great presenter.

We have had a very good response from our catechists after using the newly redesigned catechist modules. For team-building I especially like the “Vocation of the Catechist” and “Spirituality and Evangelization” modules because they challenge catechists to reflect more deeply on their call to ministry, and encourage them to pray for one another.

Then do this:

  • Consider how you can use technology to connect your catechists more effectively. Research your options, then make a plan.
  • Consider how you can invite (rather than compel) catechists to attend formation meetings.
  • Identify knowledgeable, enthusiastic catechists to serve as mentors. These “lead catechists” can work with their peers to go over lesson plans, collaborate on activities, answer questions, and generally provide moral support.

 

A Final Thought

“Fill those jars with water,” Jesus ordered, at which they filled them to the brim. “Now,” he said, “Take some out and take it to the waiter in charge.” They did as he instructed them.

We all know how the story of the wedding at Cana ends: the water is turned into choice wine, the guests drink until they are satisfied, and the newly married couple avoid a serious social embarrassment.

To accomplish this miracle, the Lord asked for the help of those who had come to the wedding not as guests, but as servants. Encouraged by the words of the Blessed Mother – “Do whatever he tells you” – they worked together to follow Jesus’ instructions and serve the people.

Imagine if they had responded to Jesus’ requests by saying, “I can’t fill water jars, I am busy taking dinner orders!” or “I would love to help, but I really need to clean the kitchen,” or even, “I don’t need to listen to that guy. I am an experienced servant and I’ve got this whole running-out-of-wine problem figured out.”

As busy PCLs, it is easy to tell ourselves that we are too busy, too overwhelmed, or too even too “important” in the work of our own parishes, to help one another.  We all need to be reminded from time to time that we are (in the words of the USCCB) “co-workers in the vineyard of the Lord,” each tending our own vines for the greater good.

This fall, we will all have the opportunity to be reminded of that fact once again.  Implementing the new curriculum across the archdiocese will be a huge task, one that is much bigger than any one person.  Thanks be to God, we have colleagues at the parish and archdiocesan level who stand ready to help.

Let’s go fill some water jars.

Invitación-Noche para Parejas

 

La oficina del Ministerio de Vida Familiar de la Arquidiócesis de Galveston-Houston y la
organización de Parejas para Cristo, cordialmente le invitan a registrarse en este maravilloso
evento del día de los enamorados, sin que tenga que hacer reservaciones o líneas largas,
es muy raro encontrar un lugar en el que se pueda cenar, bailar y divertirse de una forma
agradable. La presencia del Cardenal Daniel DiNardo y del experto en matrimonios Dr.
Michael Smalley harán de este evento una noche muy especial
El precio es realmente una promoción. Un precio como este en un lugar como ese y con la
calidad del mismo, es una excelente oportunidad para que pase una noche súper
agradable con la persona que ama y que quiere conservar por siempre; que mejor detalle
para compartir en ese día tan especial!
Se llevará a cabo el día 11 de febrero en el Hotel Westin de Galeria. El atuendo es traje de
cóctel y corbata para los caballeros. Las parejas podran llegar desde la 6 p.m. y el evento
terminara a las 12:30 p.m.
Goce con su esposa esta fecha tan especial!
Para mas información y para inscribirse, por favor visítenos en: https://archgh.cvent.com/DateNight2017.

Catequesis del Papa: Esperanza en Cristo

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En las anteriores catequesis hemos iniciado nuestro recorrido sobre el tema de la esperanza releyendo en esta perspectiva algunas páginas del Antiguo Testamento. Ahora queremos pasar a poner en evidencia la extraordinaria importancia que esta virtud asume en el Nuevo Testamento, cuando encuentra la novedad representada por Jesús y por el evento pascual: la esperanza cristiana. Nosotros cristianos, somos mujeres y hombres de esperanza.

Es esto lo que emerge de modo claro desde el primer texto que ha sido escrito, es decir, desde la Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses. En el pasaje que hemos escuchado, se puede percibir toda la frescura y la belleza del primer anuncio cristiano. La comunidad de Tesalónica era una comunidad joven, fundada de hace poco; no obstante las dificultades y las diversas pruebas, está enraizada en la fe y celebra con entusiasmo y con alegría la resurrección del Señor Jesús. El Apóstol entonces se alegra de corazón con todos, porque cuantos renacen en la Pascua se convierten de verdad en «hijos de la luz, hijos del día» – así los llama él – (5,5), en virtud de la plena comunión con Cristo.

Cuando Pablo les escribe, la comunidad de Tesalónica ha sido apenas fundada, y sólo pocos años la separan de la Pascua de Cristo; pocos años después, ¡eh! Por esto, el Apóstol trata de hacer comprender todos los efectos y las consecuencias que éste evento único y decisivo, es decir, la resurrección del Señor, comporta para la historia y para la vida de cada uno. En particular, la dificultad de la comunidad no era tanto reconocer la resurrección de Jesús, todos lo creían, sino de creer en la resurrección de los muertos. Si, Jesús ha resucitado, pero los muertos tenían un poco de dificultad.

En este sentido, esta carta se presenta más actual que nunca. Cada vez que nos encontramos ante nuestra muerte, o a aquella de una persona querida, sentimos que nuestra fe es puesta a la prueba. Surgen todas nuestras dudas, toda nuestra fragilidad, y nos preguntamos: “¿De verdad existirá la vida después de la muerte? ¿Podré todavía ver y abrazar a las personas que he amado?”. Esta pregunta me la ha hecho una señora hace pocos días en una audiencia. Me dijo: ¿Encontraré a mis seres queridos? Una incógnita… También nosotros, en el contexto actual, tenemos necesidad de regresar a las raíces y a los fundamentos de nuestra fe, para que así tomemos conciencia de lo que Dios ha obrado por nosotros en Cristo Jesús y que cosa significa nuestra muerte. Todos tenemos un poco de miedo; la muerte, por esta incertidumbre, ¿no? Aquí viene la palabra de Pablo. Me viene a la memoria un viejito, un anciano, bueno, que decía: “Yo no tengo miedo a la muerte. Tengo un poco de miedo verla venir”. Y tenía miedo de esto.

Pablo, ante los temores y las perplejidades de la comunidad, invita a tener firme sobre la cabeza como un yelmo, sobre todo en las pruebas y en los momentos más difíciles de nuestra vida, “la esperanza de la salvación”. Es un yelmo. Es esta la esperanza cristiana. Cuando se habla de esperanza, podemos ser llevados a comprenderla según el significado común del término, es decir, en relación a algo bello que deseamos, pero que puede realizarse o tal vez no. Esperemos que suceda, pero… esperemos, como un deseo, ¿no? Se dice por ejemplo: “¡Espero que mañana haga buen clima!”; pero sabemos que al día siguiente en cambio puede hacer un mal clima… La esperanza cristiana no es así. La esperanza cristiana es la espera de algo que ya ha sido realizada; está la puerta ahí, y yo espero llegar a la puerta. ¿Qué cosa debo hacer? ¡Caminar hacia la puerta! Estoy seguro que llegaré a la puerta. Así es la esperanza cristiana: tener la certeza que yo estoy en camino hacia algo que es y no lo que yo quiero que sea. Esta es la esperanza cristiana. La esperanza cristiana es espera de una cosa que ya ha sido realizada y que ciertamente se realizará para cada uno de nosotros. También nuestra resurrección y aquella de nuestros queridos difuntos, pues, no es una cosa que puede suceder o tal vez no, sino es una realidad cierta, en cuanto está fundada en el evento de la resurrección de Cristo. Esperar pues significa aprender vivir en la espera. Aprender a vivir en la espera y encontrar la vida. Cuando una mujer se da cuenta de estar embarazada, cada día aprende a vivir en la espera de ver la mirada de ese niño que llegará… También nosotros debemos vivir y aprender de estas actitudes humanas y vivir en la espera de mirar al Señor, de encontrar al Señor. Esto no es fácil, pero se aprende: a vivir en la espera. Esperar significa e implica un corazón humilde, pobre. Solo un pobre sabe esperar. Quien está lleno de sí y de sus bienes, no sabe poner la confianza en ningún otro sino en sí mismo.

Escribe aún Pablo: «Él que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a Él» (1 Tes 5,10). Estas palabras son siempre motivo de grande consolación y de paz. Asimismo por las personas amadas que nos han dejado estamos pues llamados a orar para que vivan en Cristo y estén en plena comunión con nosotros. Una cosa que a mí me toca el corazón es una expresión de San Pablo, siempre dirigida a los Tesalonicenses. A mí me llena de seguridad en la esperanza. Dice así: «Y así permaneceremos con el Señor para siempre» (1 Tes 4,17). ¡Qué bello! Todo pasa. Pero, después de la muerte, por siempre estaremos con el Señor. Es la certeza total de la esperanza, la misma que, mucho tiempo antes, hacia exclamar a Job: «Yo sé que mi Redentor vive […]. Yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos» (Job 19,25.27). Y así por siempre estaremos con el Señor. ¿Ustedes creen esto? Les pregunto: ¿Creen esto? Más o menos, ¡eh! Pero para tener un poco de fuerza los invito a decirlo tres veces conmigo: “Y así por siempre estaremos con el Señor”. Todos juntos: “Y así por siempre estaremos con el Señor”, “Y así por siempre estaremos con el Señor”, “Y así por siempre estaremos con el Señor”. Y allá, con el Señor, nos encontraremos. Gracias.

 

Fuente:http://www.news.va/es/news/el-papa-en-la-catequesis-mantengamos-la-esperanza

Oportunidades de Formación

Sadlier Religion se enorgullece de asociarse con la Conferencia Nacional de Liderazgo Catequético (NCCL) y la Asociación Nacional de Educación Católica (NCEA) para ofrecer una nueva serie gratuita de webinar de desarrollo profesional. El liderazgo en las parroquias y en las escuelas católicas encontrará inspiración y adquirirá conocimientos sobre temas relevantes presentados por expertos en catequesis y educación católica conocidos nacionalmente. Hay un archivo de webinars disponible en español. Para obtener más información, visite:

http://www.sadlier.com/religion/resources/lifelong-learning-webinars